Casi 2 millones de bonaerenses tienen alguna discapacidad
Casi 2 millones de bonaerenses, el 12% de la población de la provincia, tienen alguna discapacidad, afirmó Cristina Favre, directora del Programa de Rehabilitación de Salud de la provincia de Buenos Aires. Entre estas discapacidades no sólo están las motrices y mentales, sino también problemas viscerales, de riñón y dificultades respiratorias.
Proyecciones hechas en base al último censo poblacional -que determinó en 2001 unas 13.800.000 habitantes- estimaron que más de 1.930.000 personas están discapacitadas, sobre un total de 15 millones, informó la agencia estatal de noticias Télam. "En un relevamiento parcial hecho entre unas 40 mil personas, encontramos que las patologías mentales alcanzan el 43,7% de los casos; en tanto el 36,9% son motoras; el 27,9% viscerales; el 13,2% problemas visuales y el 11,7%, auditivos", informó Favre. "Aunque no hay una estadística fehaciente y nos manejamos con datos que vamos obteniendo con el Programa, estimamos que el porcentaje de gente discapacitada en la provincia es un poco mayor que la media establecida por la Organización Mundial de la Salud, de entre un 7 y un 10%", estimó. El Programa de Rehabilitación coordina acciones de prevención, tratamiento y rehabilitación para personas con dificultades sensoriales, como falta de visión o audición, problemas de motricidad y enfermedades mentales, viscerales, de riñón o respiratorias. El 12% surge del promedio entre el 10% de afectados en las zonas rurales de la provincia y el 13,9% que se verifica en el conurbano bonaerense. El mayor número de discapacitados que se registran en el conurbano -1.457.088 sobre una población de 10.407.773- "obedece al mayor impacto de problemáticas como la contaminación, marginalidad, alcoholismo y drogadicción", dijo Favre. El Programa está estructurado a través de una Red Asistencial de Rehabilitación en las 12 regiones sanitarias en que está dividida la provincia, y extendió unos 800 mil certificados de discapacidad con el que se accede al pase libre en el transporte público, se exime de impuestos como Rentas y se obtienen pensiones. "También trabajamos en prevención, como hacer detección precoz en los hospitales de patologías altamente discapacitantes, como la parálisis cerebral, que puede detectarse con un correcto seguimiento de embarazo", ejemplificó. Si se trata de un menor discapacitado y alguno de sus padres tiene trabajo, el chico accede automáticamente a la cobertura del IOMA. En cambio, si los padres no tienen empleo, el menor accede a una pensión y a los 21 años puede obtener un puesto laboral por la Ley 10.592, que prevé que un 4% del personal de todo organismo público debe corresponder a personas discapacitadas. No obstante, "como sociedad no estamos todavía a la altura de la ley, y se requiere un seguimiento en los diferentes organismos públicos", dijo Favre. En el caso de los adultos, el acceso a una pensión con obra social se obtiene cuando la incapacidad laboral es del 67%. Las discapacidades más comunes entre los niños que se atienden en los centros de salud de la provincia son la parálisis cerebral, mielomeningocele (defecto de nacimiento en columna vertebral y conducto raquídeo), traumatismos craneoencefálicos, secuelas tumorales del sistema nervioso central, hemiplejias agudas y tortícolis. Según Nelly de Larrañaga, jefa de rehabilitación del Hospital de Niños platense Sor María Ludovica, el 2% de los discapacitados son niños. El Sor María Ludovica cuenta con su propio taller de tecnología que le permite producir sus propios equipos de ortesis (elementos de sostén para controlar una postura) y pre prótesis. Entre las patologías de adulto más frecuentes predominan los accidentes cerebrovasculares, la poliomielitis, parálisis flácidas, enfermedades reumáticas, hemiplejías, esclerosis múltiple, amputados, síndrome de lesión medular, parálisis obstétricas y miopatías (enfermedad muscular). Otro centro de referencia provincial para atención de discapacitados funciona en el hospital Mi Pueblo, en Florencio Varela, donde se atienden las discapacidades de segundo nivel de complejidad.