Siendo uno de los países con mayor turismo cultural en Europa, España carece de museos accesibles.
Como se apunta en el texto, “muy pocos museos españoles pueden presumir de disponer de las condiciones arquitectónicas, materiales y de formación necesarias para que las personas con discapacidad puedan acudir a disfrutar de los recursos culturales”.
“Según la normativa vigente en España, los museos no tienen obligación de tener medidas de accesibilidad concretas, ya que tan sólo existe una legislación general que no se cumple en la inmensa mayoría de los casos y que aquí no es sancionadora como en otros países como Estados Unidos”, señaló la jefa del departamento de recursos culturales de la ONCE, Mercedes Hernández.
En cuanto a las instalaciones, estas personas necesitan ascensores acristalados para poder comunicarse con el exterior y sistemas de inducción magnética que mejoren la señal auditiva a los usuarios de prótesis en las salas de proyección y de conferencias.
Por otro lado, una persona ciega no obtiene información de las obras pictóricas o no puede leer los carteles de los materiales de un museo. Del mismo modo, una persona sorda no puede atender a las explicaciones verbales de un guía o a las locuciones de los vídeos que se proyectan. A todo esto se le puede añadir la dificultad que representa tener que moverse por las diferentes salas. Del mismo modo, los recursos de accesibilidad para personas sordas que debería poseer cualquier museo son: alarmas de emergencia luminosas, señalización suficiente, avisos de información visuales mediante rótulos o displays y audioguías con información textual en las pantallas.
La formación del personal del museo también es indispensable para este sector social, por eso el movimiento asociativo pide formación básica y específica en lengua de señas y subtítulos en los diferentes medios audiovisuales.
El trabajo de las organizaciones de la discapacidad está centrado en conseguir mayor accesibilidad a la cultura en una doble dirección: por un lado, sensibilizando a la Administración sobre la imperiosa necesidad de adaptar los recintos y exposiciones para todos los ciudadanos y, por otro, asesorando a los profesionales que trabajan en ellos en la ejecución práctica de la accesibilidad y en el trato de las personas con discapacidad.